La nieve aguanta el tirón de la crisis. Como mínimo, mejor que otros sectores del país si tenemos en cuenta los resultados de la última campaña que acaba de finalizar y que se ha desarrollado posiblemente en el momento de peor contexto económico.
Una campaña que un año más ha estado caracterizada por la meteorología adversa, quizá y aunque pueda parecer contradictorio, con un exceso de nieve que ha complicado de forma inimaginable el trabajo de mantenimiento y puesta en valor de la superficie esquiable de los centros invernales y que además ha frustrado el esquí durante muchos fines de semana al obligar al cierre total o parcial de las estaciones.
En cualquier caso, las estaciones que componen el Grupo: Cerler, Formigal, Panticosa, Javalambre y Valdelinares han registrado un crecimiento del 23 por 100 del número de esquiadores frente a la anterior campaña, lo que representa casi un millón de esquiadores y más de 245.000 visitantes. Cifras que sin duda alguna hubieran sido mejores si, como decíamos antes, el tiempo nos hubiera acompañado algo más.
Pero si el número de esquiadores es un indicador del desarrollo de una temporada, también lo es el gasto que dejan en el territorio. Porque, no lo olvidemos, el esquí es una actividad deportiva y de ocio que genera riqueza y puestos de trabajo en la montaña y que contribuye de forma decisiva a su desarrollo.
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